En los últimos años, la educación
en el mundo ha tenido cambios significativos, dentro de los cuales la
implementación de nuevas tecnologías en el aula de clase ha sido el método
innovador por excelencia para desarrollar la mayoría de los procesos educativos
y de contacto entre docente y estudiante (Barrios & Fajardo, 2017). Por lo
anterior, en el presente texto se desea discernir la relación entre el
paradigma ambiental en el aprendizaje y cuál es la función que tienen las
tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la perspectiva
ecosistémica.
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| Cambio de paradigma y cambio de actitudes hacia el Aprendizaje. |
Autores (Saenz-Rico et al.,2015; Herrera,
2013; Martínez, 2012, García, 2001) han señalado la relevancia del enfoque
ambiental en el proceso de aprendizaje. Para entender esta relación,
comenzaremos por dilucidar lo qué es el ambiente, concepto base del paradigma
ecológico, y su interpretación social para luego asociarlo en el contexto
educativo.
De acuerdo con Corbetta, Sessano
& Krasmanski (2012) y desde la perspectiva de la modernidad el
ambiente:
es
el resultado de la forma particular en que la sociedad moderna y la naturaleza
se han relacionado, asumiendo una escisión de origen que se expresa en la
diferencia sujeto/objeto, la correlativa relación de fuerza expresada en la
supremacía de la sociedad sobre la naturaleza y finalmente, las consecuentes
formas de apropiación desigual del mundo y sus formas dominantes de
conocimiento; expresadas en este caso, en la fragmentación del saber para
conocer “ese mundo” (p. 269).
En esta postura, los autores
mencionan no sólo el concepto sino describen el problema central entre la
relación sociedad-naturaleza. Por siglos, el hombre ha recibido, ya sea por
gracia divina según la biblia o por desarrollo social, el poder sobre la
naturaleza, y esto lo ha conducido a modificarla drásticamente hasta el punto
de destruirla. Corbetta, Sessano & Krasmanski (2012) agregan en esta
definición la idea de escisión del conocimiento debido a la supremacía ejercida
en el ambiente.
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| Supremacía del Hombre sobre la Naturaleza. |
Esta división pudiera ser la
causa principal de la clasificación de la ciencia en sociales y naturales, y lo
que ha propiciado la ruptura o el desfase del conocimiento, es decir, se
estudia por separado a la sociedad y la naturaleza; pensando, en ocasiones, que
los problemas de la humanidad están disociados de los ambientales. Por tal
razón, si los ambientalistas desean resolver un problema a escala local,
regional o global; deben orientar sus esfuerzos en modificar estilos de vida de
las personas y para lograrlo se requiere de la educación.
Vásquez (2014) agrega que la educación para el desarrollo sostenible
(EDS) exige métodos participativos de enseñanza-aprendizaje para motivar
y generar autonomía en las personas, con la intención de cambiar su conducta y
facilitar la adopción de medidas de conservación y preservación tanto ecológicas
como culturales. No obstante, se deben desarrollar competencias y herramientas
en los estudiantes, así tendrán un pensamiento crítico y transformador de su
entorno basado en valores que dignifiquen al hombre y a la naturaleza.
Martínez (2012) establece que el paradigma
ecológico es uno de los más significativos del siglo XXI porque concibe
a cualquier entorno o ecosistema como un proceso complejo de relaciones e
intercambios, en el cual la información surge de múltiples fuentes y fluye en
diversas direcciones. Este enfoque educativo permite la interacción entre el
docente y el estudiante, además de construir conocimientos por medio de las
experiencias cotidianas.
Asimismo,
en el paradigma ecológico, el entorno es un sistema social abierto de
comunicación e intercambio para conocer la estructura y el funcionamiento del colectivo
y sus conexiones con otros sistemas externos con los que establece relaciones
(Martínez, 2012).
Es pertinente señalar que este enfoque no está situado sólo en
procesos cognitivos sino también considera la episteme Vygotskyana (1979) de la
creación y resignificación del conocimiento a través de interacción social.
Esta
resignificación se basa en la interpretación de la cultura del estudiante y del
docente y de los elementos de afectividad implicados en la relación durante el
proceso educativo. Aunando, Bronfenbrenner (1979, en García, 2001) viene a
decirnos que, en su modelo ecológico, el desarrollo humano supone la progresiva
acomodación mutua entre un ser humano activo, en proceso de desarrollo, por un
lado, y por el otro las propiedades cambiantes de los entornos inmediatos en
los que esa persona en desarrollo vive.
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| Modelo de Aprendizaje de Bronfenbrenner (1979) |
Para explicar su modelo, Bronfenbrenner (1979,
en García, 2001) implica cuatro sistemas: microsistema, mesosistema, exosistema
y macrosistema. El primero considera las relaciones intrapersonales que
experimenta el estudiante durante su participación en un entorno; vgr. la
escuela. El segundo comprende la relación con más de un microsistema, por
ejemplo, la escuela y el hogar. El exosistema refiere a los sistemas en los que
el sujeto no está directamente incluido, pero éstos influyen en las personas
que sí están incluidas y están en relación con el estudiante; un exosistema es
el hogar del profesor quien le enseña. El último es el macrosistema, aquí el
estudiante es influido por la perspectiva cultural o ideológica de la sociedad
a la que pertenece.
Esto
ayuda a comprender con mayor certeza y claridad los intercambios
socioculturales presentes en cualquier entorno de aprendizaje; y es aquí donde
la tecnología incide a través de las TIC. Díez-Gutiérrez & Díaz-Nafría
(2018) puntualizan que la actual cibersociedad ha expandido el espacio de
aprendizaje generando ecologías de aprendizaje ubicuo, es decir, entornos
enfocados a la gestión y creación de redes y comunidades de aprendizaje,
apoyadas en los medios digitales y en las interrelaciones de los estudiantes y
el docente.
Y
considerar la perspectiva ambiental en los procesos de aprendizaje mediados por
la tecnología favorecen a interpretar mejor las interacciones que se suscitan
en un ambiente virtual de aprendizaje (AVA), ya que, es visto como un tipo de
ecosistema en el cual el estudiante y el docente median entre sí en una
interfaz, con la firme intención de crear conocimientos por el hecho de
externar las propias experiencias de vida y las que se generan durante el
proceso mismo.
Herrera
(2013) establece las siguientes características como importantes de la ecología
del aprendizaje y su relación con la tecnología:
- Es un todo integrado
- Es un proceso de continua construcción, deconstrucción y reconstrucción de conocimientos y significados por medio de la interacción.
- Es una actividad social y dialógica con interacción continua
- Caracteriza individuos y entidades sociales en comunidades de aprendizaje
- Es la condición que, por medio de los escenarios virtuales, permite interactuar con el cambio de manera constructiva, reconociendo la complejidad del mundo.
A
continuación, se explica por qué la gamification es un ejemplo de la
relación del paradigma ambiental y el aprendizaje en un AVA.
La gamification ha sido empleada en el ámbito
escolar y ha enriquecido la formación y las experiencias educativas de los
estudiantes (Deterding, 2012). Derivado de lo mencionado, es puesta en primer lugar como una de las estrategias
complejas de enseñanza-aprendizaje basadas en la tecnología, y no debería verse
como algo extraño la introducción de las mecánicas y las dinámicas de juego de
los videojuegos en el proceso de formación académica para aprovechar
precisamente estas habilidades; incentivando, al mismo tiempo, el interés y la
participación activa de los estudiantes (Carreras, 2017) para el
desarrollo de creatividad, la innovación educativa, la gestión en la toma de
decisiones y facilitación, en general, de la enseñanza y el aprendizaje de la ciencia.
En
consecuencia, la gamification
propicia cambios en la conducta de los jugadores-estudiantes quienes a través
de las recompensas pueden resignificar sus valores sociales y ecológicos y,
debido a su alto grado de inmersión en el juego, los estudiantes no sólo pueden
interactuar de manera continua con otras personas sino también existe una alta
interactividad con el ecosistema de aprendizaje, ya sea por lo atractivo del
diseño de la interfaz o por las actividades que retan y ponen en marcha las
habilidades y competencias de los participantes sin la necesidad de sentirse
forzados en aprender.
CONCLUSIÓN
El uso de la tecnología en los
procesos educativos ha sido trascendental para la optimización de los recursos
de aprendizaje, y un claro ejemplo son los entornos virtuales de aprendizaje en
los cuales los estudiantes y docentes pueden interactuar para la gestión del
conocimiento y la cristalización del aprendizaje con miras al desarrollo
intelectual y actitudinal de los involucrados.
Sin embargo, esta meta debe estar
sustentada por algún enfoque de aprendizaje que integre a otros más. El
paradigma ecológico cumple con lo requerido, además da un plus a la formación
de cualquier persona. Este valor consiste en aprender ubicuamente, no sólo
desde el aula sino de la propia experiencia de vida que se incrusta y subyace
en las ideas compartidas por cada sujeto durante sus interrelaciones. Es
pertinente recordar que los ecosistemas surgen de una perspectiva biótica que
hoy en día se ha desarrollado hasta la realidad virtual. Considero esencial que,
durante los procesos educativos, sean incluidos aspectos bioéticos para la
preservación y conservación no sólo de la naturaleza sino hasta del humano
mismo.
REFERENCIAS
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universitario impactado por las TIC. Anagramas,
15(30), 101-120. DOI: 10.22395/angr.v15n30a5
-Bronfenbrenner,
U. (1979). The ecology of human development. Cambridge: Harvard University
Press. En García, F. (2001). Modelo Ecológico / Modelo Integral de Intervención en Atención Temprana.
XI Reunión Interdisciplinar sobre Poblaciones de Alto Riesgo de Deficiencias
Factores emocionales del desarrollo temprano y modelos conceptuales en la
intervención temprana. Madrid, España.
-Carreras, C. (2017). Del homo ludens a la gamificación. Quadernos de filosofia, 4(1),
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-Corbetta, S., Sessano, P. &
Krasmanski, M. (2012). Educación
ambiental (EA), formación docente y TIC´s, el desafío complejo de una triple
articulación. Hacia la definición de un espacio transversal. Revista de la escuela de ciencias de la
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-Deterding, S.
(2012). Gamification: designing for motivation. Interactions, 19(4), 14-17.
-Díez-Gutiérrez, E. & Díaz-Nafría, J. (2018). Ecologías de
aprendizaje ubicuo para la ciberciudadanía crítica. Comunicar, 54(26), 49-58. DOI: https://doi.org/10.3916/C54-2018-05.
-Herrera, A. (2013). La adaptación del
docente al nuevo contexto de ecologías de aprendizaje en el proceso formativo:
La nueva misión del docente actual en Colombia. Escenarios, 11(2), 24-29.
-García, F. (2001). Modelo Ecológico / Modelo Integral de
Intervención en Atención Temprana. XI Reunión Interdisciplinar sobre
Poblaciones de Alto Riesgo de Deficiencias Factores emocionales del desarrollo
temprano y modelos conceptuales en la intervención temprana. Madrid, España.
-Martínez, A. (2012). Enfoque por
competencias y paradigma ecológico en una escuela formadora de docentes. (Tesis
de Maestría). Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey,
México.
-Saenz-Rico, B., Benítez, L., Neira, J., Sobrino, M., &
D’Angelo, E. (2015). Perfiles profesionales de futuros maestros para el
desarrollo sostenible desde un modelo formativo centrado en el diseño de
ambientes de aprendizaje. Foro de Educación,
13(19), 141-163. DOI: http://dx.doi.org/10.14516/fde.2015.013.019.007
-Vásquez, M.
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